Las sensaciones angustiosas generadas por la tristeza tienen un gran valor para la supervivencia individual pero, si estas persisten y ya no encuentran un fin en sí mismo, pueden derivar en situaciones de depresión que necesitan de tratamiento. Esta es una de las principales conclusiones extraídas de la conferencia que el Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario San Carlos de la Universidad Complutense, Juan José López-Ibor, impartió ayer en la sede de la Fundación Mutua Madrileña, dentro del ciclo de charlas sobre Prevención y Salud iniciado en 2009.

López-Ibor explicó ayer a los más de 600 mutualistas y asegurados del Grupo Mutua Madrileña que asistieron a su ponencia los principales mecanismos que los seres humanos deben fomentar para hacer frente a las situaciones de tristeza y, en mayor medida, de depresión. Centró su intervención en los trastornos depresivos y los principales motivos que los generan. Si bien afirmó que no existen diferencias clínicas ni de respuesta al tratamiento a los distintos tipos de depresión, sí confirmó que se dan factores que predisponen a dichas patologías, tales como factores genéticos o antecedentes precoces y factores estresantes.

En opinión del profesor López-Ibor, los motivos de la depresión dependen de la importancia de estos factores estresantes, que son acumulables, y de la capacidad de adaptación de las personas. Existen acontecimientos vitales, tanto positivos como negativos, que suelen traer consigo cambios drásticos, y que habitualmente son los principales causantes de la depresión.

De hecho, se ha llegado a elaborar una escala de motivos con distintas puntuaciones que son los principales causantes de las situaciones de depresión en el mundo. Entre ellos, por ejemplo, la muerte de un familiar querido, la enfermedad o los cambios financieros. Pero llama la atención que, entre este tipo de causantes, se incluyen también aspectos como el matrimonio, el nacimiento de los hijos o el cambio de domicilio, entre otros.

López-Ibor señaló que las situaciones depresivas se producen en mayor medida en las mujeres y que las enfermedades de comportamiento suponen ya casi el 50% del total de enfermedades experimentadas en el mundo.

Aún con ello, afirmó que el 60% de los casos se soluciona gracias a un adecuado tratamiento. Para ello, especificó que resulta clave conseguir darle un sentido al sufrimiento. Es ahí donde reside la diferencia entre tristeza y depresión, ya que la primera patología incluye una búsqueda de sentido por parte del ser humano, mientras que en el segundo de los casos el sujeto opta por claudicar. Por ello, el prestigioso psiquiatra explicó que los tratamientos psicológicos –unidos a un correcto tratamiento psiquiátrico– son útiles, puesto que son las situaciones no racionales las que suelen derivar en tristeza y, pasado el tiempo, en depresión.

Igualmente, apuntó que aspectos como una vida cotidiana ordenada y rutinaria, el ejercicio físico y una alimentación equilibrada son de gran valor para prevenir que se generen trastornos depresivos.

El profesor Juan José López-Ibor durante su visita a la Fundación Mutua.